19.04 p.m.: Tengo una cantidad de emociones adentro, una barbaridad de sentimientos encontrados. No soy ni capaz de expresar con claridad cómo me siento.
No sé si es angustia, si es euforia, si es enojo, ira, o decepción.
Ni siquiera estoy segura de no querer volver a lo mismo.
Estaba, relativamente, bien. Ciega, sí, inocente, pero bien.
Siempre dije que era capaz de perdonar la infidelidad, pero hasta qué punto?
Si es repetido, si es al azar, si es por el simple hecho de no tener autocontrol o nada mejor que hacer, no debería perdonarlo.
Cómo puedo saber si vale o no la pena? Cómo hago para priorizar correctamente si no sé con certeza si (o peor aún, si estoy segura de que NO) se arrepiente?
Hay alguna forma de mantenerme ajena a éste tipo de gente, más que nada sabiendo que no quiero a nadie más?
Porque tengo ganas de sentarlo, de putearlo, de darle un bife, de decirle que YA SÉ TODO, y me enferma, porque por la única razón por la cual quiero hacer eso, es porque tengo la esperanza de escuchar algo que me lave el cerebro, que de alguna u otra manera lo haga parecer inocente, que ALGO de lo que diga tenga la clave para el “bueno está bien, te entiendo”.
O sea, en otras palabras, criollo, claro y conciso, soy una PELOTUDA CONSUMADA.
Gracias, gracias, por dónde paso a buscar el título? Ah! No tengo título? Bueno, andate un poquito a la reconcha de tu madre.
Con razón querías que vuelva al castaño… El colorado no combina con el marfil de los cuernos.
La puta que te parió.
Y yo me pasé dos días y medio llorando, pero si me merezco el Oscar a la más forra.
Honestamente, debo tener un cartel en la frente que dice “Vení y pelotudeame” y la gente debe ser bastante obediente porque parece que todos le hacen caso.
Basta loco, 18 años al pedo. Al gran p-e-d-o.
Encima sigo maquinando!
Uh no, chau, me voy a… no sé, a algo que me haga pensar en otra cosa.