09.49 p.m.: Nada, absolutamente nada tiene sentido en este momento.
Estoy siendo injusta en sobremanera, y pido perdón, pero realmente nada me sirve.
Tengo así como el tema en la cabeza y no hay otra cosa sobre la que pueda hablar.
Me consume.
Soy una bocona. Hablo de más. Digo cosas de las que después me arrepiento. Siempre fue así.
Pero no pueden pretender que sea perfecta. Me equivoco, como todos, como vos, porque vos también te mandas tus lindas cagadas.
Juro que si pudiera volver el tiempo atrás y cambiar lo que hice durante los últimos dos años con respecto a vos lo haría.
Quizás las cosas serían mejores. O por lo menos, por ahí hubiera tenido la oportunidad de disfrutarte.
Si hay algo que me jode aceptar, pero tengo que hacerlo, es que la gente se da cuenta de lo que tiene únicamente cuando lo pierde. Y digo tiene muy figuradamente porque nunca fuiste enteramente mío.
Siempre hubo algo o alguien en el medio.
Hoy es ella, ayer fue el, y así con muchos otros.
Pero ya no somos los mismos. Las cosas cambian y nosotros también y creo que cada vez que pasa lo mismo duele un poco más.
La gente no entiende que a pesar de que me digan lo que digan de vos, a mi no me cambia.
Pendejo, inmaduro, forro, nada me importa, porque no lo considero verdad.
Y si lo fuera, yo te quiero como sos, así aprendí a quererte y me banco la que venga.
Pensás que es un capricho, y posiblemente lo sea.
Pero no de la forma en la que vos crees.
No te quiero únicamente porque no te tengo.
Te quiero porque sos vos, por como y quién sos.
Y por sobre todo, por lo que sos para mí.
Ya realmente empiezo a creer que nada importa, y que tu decisión está tomada y no la vas a cambiar.
Y no me queda otra que respetarla.
Que es lo que tendría que haber hecho desde el principio.
No sé… que sea lo que tenga que ser…
No hay comentarios:
Publicar un comentario