sábado, 31 de octubre de 2009

30.10.09 o Vol XV

11.32 p.m.: Hoy me pasó algo impresionante. Típica que se la contás a alguien y te dice “NA, me estás cargando!”, “NA, posta boluda!” y así.
Resulta, que yo venía del dentista media caracúlica pero no por decisión, sino por culpa de la anestesia que me había dormido todo el labio superior, y entonces venía caminando hacia mi casa, esa cuadra y media que me separa de la parada del bondi, y a eso de unos 7 metros de la puerta de mi casa había un flaco con una bicicleta que nunca entendí que estaba haciendo.
Cuestión, le voy a pasar por al lado y se me para enfrente y me frena, y yo lo miro con cara de “qué verga querés?” y me dice por lo bajo “dame el celular y quedate callada”, a lo que lo miro con cara de “QUÉ QUERÉS QUÉ VERGA?” y me repite, más alto, “dame el celular o saco el fierro” mientras se señala la mochila. Mi respuesta fue un “OK PARÁ, AHORA LO SACO” con mucha voz de orto.
Por alguna razón, saco el celular de la cartera, y cuando se lo voy a dar me arrepiento y digo en voz alta “NO NI EN PEDO!” y lo empujo. O por lo menos intento empujarlo, porque el flaco me agarró los brazos y me tiró al piso.
Entonces me levanto y no sé qué le dije y de repente, de la nada, me pegó una piña en plena boca que gracias a la anestesia no sentí, onda sí, pero no me dolió, y yo me tapo la boca, me tanteo los dientes a ver si me rompió alguno porque ahí sí que le arrancaba las pelotas y las ponía a freír. Pero no. Mi boca estaba intacta salvo por algunos cortecitos que me hice con mis propios dientes, entonces reacciono y le grito que se fuera o llamaba a la policía, y así como cinco veces, hasta que entre muchas puteadas se subió a la bicicleta y se fue lo más pancho.
HIJO DE PUTA. Lo tendría que haber matado negro de mierda, villero del orto, mediocre puto.
Ah, todo.
Entré con un ataque de histeria a mi casa temblando como una maraca al compás del son hasta que me dí cuenta que el pelotudo no se llevó mi celular porque no fui lo suficientemente mogólica como para dárselo.
Y ahí fui felíz. Me clavé el hielo en la boca porque parecía un Alien y ya está.
Estuve a punto de arruinarme el fin de semana y por tener dos dedos de frente y los huevos de oro no me lo arruiné.
Capa total.
Loca, enferma, yes, pero capa.
Así que bueeno. Ya pasó, a mi vieja no se lo pieenso comentar porque no piso la calle nunca más, y yo soy una persona de la noche, de la joda, del alcohol el sexo y rockanroll.
Love it or leave it babe.
Eh bue, con el chongo lejos hoy me voy de joda, de pirata (puff) porque soy súper pirata.
Hasta las 10 de la mañana no vengo, y si vengo antes, vengo de quebrada, de cogida o de hecha pija.
Paréntesis, mi vieja ha decidido comprarme sábanas nuevas. Para mí que mi vieja lee mi blog. Todo mal. Igual te banco vieja. Sos lo más, entendiste mi problema con Pooh. Y encima te fuiste de casa hoy. Reitero, sos lo más.
Me voy a alcoholizarme un rato.
Ha sido un honor, un placer, un gusto, aguante ser la gallina de los huevos de oro, y hasta la vista baby.

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