05.19 p.m.: Uy uy uy, que colgueti que pegamos.
Hace cuatro días cero notas.
My bad, my bad.
Bueno tengo así como que muuchas cosas para contar.
Primero and principal, tengo chongo nuevo. Edición limitada eh.
Viste cuando decís uh, necesito tipo… algo DIFERENTE. Y de repente, como si alguien te hubiera escuchado, te cae del cielo la ficha, y por alguna extraña razón te fijás en ese flaco del cual desconocés hasta el nombre, que viste con suerte dos veces en tu vida, y empezás a hablar y te das cuenta que tenés más en común que gemelos que compartieron placenta, y te cae HIPER bien, y pegan super onda y pensás para tus adentros… Mierda! Donde estuviste todo este tiempo flaco!?
Y como quien no quiere la cosa, planean una salida por el cumpleaños del amigo que casualmente también conocés y se ven y se miran como si se conocieran de toda la vida (wow, cursilandia), y cuando entran al boliche, el flaco desaparece totalmente, se borra de la faz de la tierra, y cuando aparece está con los amigos y vos te parás contra una columna intentando pensar en algo que no sea lo mareada que estás y tirás un “ME ESTÁS JODIENDO NO?”.
Entonces, como si te hubiera oído viene y te dice algo de lo que mañana claramente no te vas a acordar y te come la boca de un beso. En ese instante te prendés de su cuello como si fueran Brad Pitt y Angie Jolie en “Mr. and Mrs. Smith” después de cagarse a palos. Y después de eso, desaparece de nuevo. Y ya empezás a poner carita de orto, pero igual la tenés disimuladísima por la sonrisa de oreja a oreja que ocupa tu cara, lo que para mí es “cara de pendeja recién cogida” y mientras les contás a tus amigas lo que te acaba de pasar vas elevando la cabeza a ver si lo ves y NADA.
Ha vuelto a desaparecer.
Pasa un rato más y tu cara de orto ya es más evidente, pero cuando reaparece se te va a la mierda y volvés a poner cara de enamorada pelotuda y vas y te le enganchás de nuevo al cuello y te tira un no tan inesperado “ACÁ NO”.
Es en ese instante en que se te va la sonrisa al carajo, ponés cara de te coso los huevos a un ventilador y lo pongo al máximo y le decís, con toda tu peor onda, “POR QUÉ?”
Ahí él pasa a explicarte que está la ex dando vueltas por ahí, y aunque no te cae muy bien el comentario lo aceptás y aunque renegás para tus adentros, ponés cara y actitud de reina, de “acá no pasó nada”.
El resto de la noche pasa sin mucha más magia, un par de besos más, otro par de “acá no”s, pero no mucho más.
Entonces llega la hora de irse. Y te estás esperando una despedida de novela mexicana, super gomosa… y mientras vos estás tirada contra la barra en posición de vení y haceme tuya, de repente lo ves, que se está yendo.
EL MUY HIJO DE PUTA SE ESTÁ YENDO SIN SIQUIERA SALUDARTE.
GENIAL. Listo, se te termina de cagar la noche y les decís a tus amigas con un malhumor increíble, NOS VAMOS.
Mientras las tres se van caminando hacia la salida puteando cada una su situación una salta con la maravillosa idea de ir a bajonear a Mc. Donalds.
Todas nos prendemos como si nos hubieran ofrecido coger con Chace Crawford, y terminamos yendo a Mc.
Y milagrosamente una vez ahí, el flaco se acuerda de tu existencia y te dice “hacemos algo?”.
Tu respuesta indiferente de “estoy en Mc.” conlleva un implícito “si no venís te corto el pito” y el parece que entiende la indirecta y te dice “ahí vamos”.
Genial, vuelve tu sonrisa, tus amigas siguen puteando, pero vos sos felíz.
Y llegan, y te subís al auto, y reparten a los amigos/as primero, y quedás sola con él, en la puerta de tu casa.
Y definitivamente NO tenés ganas de bajarte y entrar, pero lo tenés que hacer, y después de un saludo bastante extenso, finalmente lo hacés, entrás, y te quedás como cinco minutos parada en la puerta del lado de adentro mirando por la ventanita a ver si vuelve.
Y te das cuenta que no, así que vas caminando por el pasillo a tu casa y te llega un mensaje que dice “quiero volver jaja”.
Y ahí ya está, se te cae la bombacha, te ponés a saltar y a bailar la chacarera y entrás saludando con extra amor a tus perras y te vas a tu cuarto a dormir, esperando que el te avise cuando llega.
Entonces te estás por dormir y te llega el esperado “quiere hablarte” y escuchás que te empieza a sonar el ruidito del MSN, y saltás de la cama y corrés a la PC, porque sabés que es él.
Entonces hablás dos palabras más y te vas a dormir finalmente.
Y cuando te acostás, te manda como cinco “quiere hablarte” más, y como no entendés lo llamás.
Y hablan un rato más dejándote lo suficientemente felíz para poder dormir en paz.
La conclusión… aunque la haya sufrido… VALIÓ LA PENA.
Ahora me voy, quizás vuelva, depende de los hechos venideros.
Hoy es un gran honor, un gran placer, un gran gusto, aguanten los nuevos clavos, y hasta la vista baby.
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